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UN PARTIDO DE FÚTBOL
Arturo salió temprano, iba a jugar contra el equipo del colegio. Con este partido se decidiría el campeonato del barrio.
—Papá, déjame ir a ver el partido —dijo Jonás.
—Bien, pero date prisa, que ya vamos con el tiempo justo.
Llegaron al campo. Había unas 200 personas que animaban a los equipos. Arturo era defensa central y vestía camiseta rayada y pantalón rojo. Los contrarios vestían de blanco y verde.
Jonás estaba con los niños que animaban al equipo rojo.
Y empezaron a gritar:
—¡Ánimo, Rojos! —gritaban Jonás y el grupo de compañeros—. ¡Dos goles nada más!
Los Rojos, en un descuido de los defensores, marcaron el primer gol.
—¡Gooool! ¡Gooool! —gritó el público, y algunos enarbolaban unas pancartas.